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Adversidades de la remolacha: Mildiu

Información sobre la adversidad

Nombre científico: Peronospora farinosa

 

Síntomas

La enfermedad se manifiesta en plantas aisladas, totalmente al azar. El “cogollo” (hojas centrales sin desarrollarse) de la planta se torna verde claro, que engrosa, se arruga, las hojas se enrollan hacia dentro y se vuelve quebradizo. A continuación se forma el micelio del hongo, visible inicialmente en el envés y a veces sobre el haz de las hojas. Posteriormente toma un tono violáceo y finalmente acaba necrosándose y desecándose.

 

Organismo causal

 

El agente que causa la enfermedad es el hongo Peronospora farinosa que se desarrolla en condiciones de frío y humedad. Infesta sólo plantas del género Beta.

Ciclo de la enfermedad

 

El hongo sobrevive como oosporas (forma sexuada) y micelio que permanecen en el suelo y residuos de cultivo y de remolacha silvestres. Mediante salpicaduras de lluvia y el viento, provocan las infecciones primarias en las plantas. En el sur de España, los primeros síntomas en plantas ocurren a mediados de diciembre. A través de un proceso sistémico el hongo desarrolla conidias (esporas asexuadas) en el fieltro violáceo de las hojas. Estas nuevas esporas que se forman provocan las infecciones secundarias cuando son diseminadas por la lluvia. Esta fase se extiende hasta la primavera, propiciando que las plantas afectadas emitan nuevos brotes para la formación de las hojas destruidas, aunque estas plantas mantendrán una menor masa foliar.

Importancia económica

 

El hecho que la distribución de las plantas enfermas ocurra al azar, permite que el peso de raíz no se vea afectado debido a la compensación que ejercen las plantas vecinas. Considerando los parámetros productivos clave, tanto el Índice Económico Agricultor (I.E.A., que es el rendimiento de raíz en t/ha de 16º P), como el Valor Tecnológico e Industrial de la Remolacha (V.T.I.R., expresado como porcentaje), resultan disminuidos.

 

En la siembra otoñal del sur de España normalmente tiene una importancia reducida, originándose ataques tan sólo en años con inviernos muy fríos y en determinadas zonas remolacheras. En el resto de los países remolacheros tampoco tiene gran importancia económica. Sí la tiene sin embargo en los cultivos de remolacha portagranos (para producción de semilla).

Control de la adversidad

 

Esta enfermedad suele presentar una baja incidencia. Un manejo adecuado implica que respetar una rotación adecuada y eliminar las remolachas silvestres, que también son huéspedes. Se cita en la bibliografía que los tratamientos químicos no suelen ser muy efectivos (existen fungicidas anti-mildiu autorizados, aunque no se han valorado en las condiciones del sur). En todo caso su aplicación debería ser preventiva. Se ha detectado que existen diferencias en sensibilidad varietal, por lo que podría ser un factor a tener en cuenta en posibles zonas endémicas. Una densidad muy alta de plantas así como una excesiva fertilización nitrogenada se citan como factores favorables para la progresión y desarrollo de la enfermedad.