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Adversidades de la remolacha: Phoma betae

Información sobre la adversidad

Nombre científico: Phoma betae

 

Nombre vulgar: Foma (Phoma) o Pie Negro o Mal de Corazón.

 

Síntomas: Phoma betae puede atacar a plántulas, hojas y raíces de la remolacha. En plántulas, es uno de los patógenos responsables del pie negro, cuyos síntomas son el oscurecimiento del hipocotilo, a menudo acompañado de un estrechamiento a nivel del cuello. Las plántulas pueden llegar a morir.

 

En hojas, aparecen unas manchas individuales, de color marrón claro y forma entre redonda y ovalada, con anillos oscuros concéntricos cerca del perímetro. En estos anillos se desarrollan pequeños "picnidios" esféricos negros y en ellos se producen las conidias, que son dispersadas principalmente por las salpicaduras de la lluvia.

 

En raíces produce una podredumbre seca superficial en la corona y en la parte superior de la raíz que presenta un aspecto negro y hueco. Estos síntomas se conocen con el nombre de "mal del corazón". Frecuentemente el hongo se instala en la raíz después de una carencia de Boro o de heridas en la corona. El aspecto de las remolachas es sano, aunque al tirar de las hojas se desprenden fácilmente de la corona y se observa el ennegrecimiento de la misma. Ataca a plantas distribuidas al azar especialmente en inviernos fríos y sobre todo a los cultivos más desarrollados y por tanto a las siembras más tempranas.

 

Phoma betae es un hongo transmitido por las semillas y puede sobrevivir largos períodos de tiempo en el suelo y en residuos vegetales como picnidios o micelio. Le favorecen la humedad elevada y condiciones cálidas (20ºC).

 

Distribución: es un hongo presente en los suelos de todas las zonas remolacheras de España. Su frecuencia es escasa en el Sur, encontrándose sólo en ocasiones parcelas con problemas.

 

Daños: en España en general y en el Sur en especial ninguna de las enfermedades provocadas por Phoma betae resulta en general de importancia económica.

 

Los síntomas en raíz son poco frecuentes y de escasa importancia, salvo cuando se presentan carencias de Boro.

 

Control de la adversidad

Control: como control preventivo está el adecuado tratamiento fungicida de la semilla y las prácticas culturales que favorecen el crecimiento vigoroso de la remolacha, incluido el uso de fertilizantes de inicio y el riego periódico .